Como evitar los juicios

Como evitar los juicios

¿Qué podemos hacer para evitar los juicios?

Con la ayuda de la Psicologa Barbara Markway voy a tratar de dar una serie de pautas para poder evitar los juicios hacia los demás.

1. Antes de actuar….párate y piensa
Porque no todo es lo que parece, porque no tenemos la información necesaria, porque las emociones iniciales nos pueden jugar malas pasadas y sobre todo porque seguro, seguro, seguro que no tenemos toda la información necesaria como para emitir un juicio sobre esa persona.

2.-Baja la guardia
En nuestro inconsciente residen una serie de creencias basadas en la supervivencia que no podemos evitar. Por ello ante algún posible peligro, bien sea un coche que nos va a atropellar, o una persona, que metafóricamente hablando, sentimos que nos va a “atropellar”, reaccionamos pasando a un estado de defensa, que puede ser de pelea o de quedarnos inmóviles. Es una reacción normal. La clave está en detenernos antes de actuar y reaccionar.

3. Recuerda que cada persona tiene su bagaje personal
La cultura, la familia, los amigos, la educación que recibimos, todos tenemos una historia diferente que contar. Así que recuerda que cada uno tiene sus gustos, sus valores y que lo que a ti no te gusta a otra persona le puede encantar y no por eso es mejor o peor, sino solo diferente.
El Dalai Lama dice: “La gente toma diferentes caminos en la búsqueda de la felicidad y la realización. Que no caminen por tu mismos camino no significa que se hayan perdido.”

4. Acuérdate del espejoculpa2
Efectivamente! No debemos olvidar que las personas que nos rodean están ahí para mostraros aspectos nuestros que debemos modificar y que cuando algo de ellas nos molesta, o lo vemos mal, es porque dentro de nosotros mismos hay una similitud que tampoco nos gusta mucho, pero que tal vez no queremos ver.
Brene Brown, profesora de investigación en la Universidad de Houston y una gran escritora nos dice: “Si me siento bien con mi estilo de crianza, entonces no me interesa juzgar la forma en que los demás crían. Si me siento bien con mi cuerpo, no ando por ahí burlándome del peso de la gente o de como se ven. Somos severos con los demás porque los usamos como un espejo de lo que percibimos como deficiente en nosotros mismos.”

5. Quiérete más y acéptate
En muchas ocasiones emitimos juicios y mas juicios sobre los demás porque no queremos vernos a nosotros mismos
Cuando somos capaces de entendernos mejor y aceptar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos, no solamente desarrollamos una mayor compasión hacia nosotros mismos sino también en general hacia los demás.

6. –Sé tolerante
Permite que los demás piensen o actúen a su manera y no a la tuya. Decía Hellen Keller que “La tolerancia es el mayor don de la mente; requiere el mismo esfuerzo del cerebro que se requiere para equilibrarse en una bicicleta”
Mostrar una actitud positiva hacia los demás facilita mucho la comunicación.

7.- Mantén la mente abierta
Escucha, observa, aprende…..De los comportamientos de los demás se pueden sacar muchas enseñanzas que pueden ayudarnos a ver otros puntos de vista, otros enfoques de un mismo tema y eso nos ayuda a evolucionar y a aprender.
“Aprender es la única cosa de lo que la mente nunca se cansa, nunca tiene miedo y nunca se arrepiente” dijo Leonardo DaVinci

8.-Nadie tiene la verdad absoluta
La verdad absoluta no existe. Todos tenemos nuestra parte de verdad. Las cosas suceden por muchas causas y muchas veces no sabes ni la mitad de la historia. Una persona puede que se muestre retraída, seca, perola causa puede que no sea que es una antipática o una prepotente sino que simplemente sea tímida o que le hayan hecho daño alguna vez y ahora se sienta más cortada al relacionarse con los demás.

¿Qué es juzgar?

¿Qué es juzgar?

“Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los demás”
-Antoine de Saint Exupéry-

Juzgar, del latín iudicare definido por el diccionario como primeramente “dicho de un juez o un tribunal. Determinar si un hecho es contrario a la ley”, pero también “formar opinión sobre algo o alguien”.

Hoy quiero hablaros de esos juicios que realizamos casi, casi continuamente y que tanto daño pueden causar.

Leo Babauta en su artículo “Dejar de juzgar a las personas” nos dice que juzgar a los demás es un proceso innato en el ser humano que desarrollamos desde pequeños y que es complicado dejar de hacerlo.
Por ello nos aconseja estar alertas en el momento en que lo hagamos para que tomemos consciencia de que no es beneficioso para nadie.Los juicios
Y no es que el juicio en si sea dañino, no. El hecho de estar juzgando es lo perjudicial.
Cuando juzgamos, cuando colocamos esos cartelitos que tanto parecen gustarnos a todos “tonto” “Mentiroso” “vago”, no nos damos cuenta del daño que estamos causando.
Porque al juzgar no tenemos en cuenta una serie de factores personales imprescindibles para entender el acto o a la persona en sí:

  • Ignoramos aquello por lo que está pasando esa persona.
  • Generalmente no conocemos cual es la situación.
  • No somos conscientes de las expectativas irreales que nos hemos creado en relación a esas personas.
  • Estamos centrados exclusivamente en nosotros mismos.
  • No miramos más allá, sino que nos cerramos a otros puntos de vista a otros ángulos.

 

Como dijo Alan Greenspan: “se que crees que entiendes lo que pensabas que dije, pero no estoy seguro de que te hayas dado cuenta de que lo que escuchaste no es lo que yo quería decir”

Rebecca Saxe, profesora de neurociencia cognitiva del Instituto de Tecnología de Massachussets, conocida por su investigación sobre las bases neuronales de la cognición social, ha descubierto, gracias a la resonancia magnética funcional, que utiliza el flujo sanguíneo como un índice de la actividad neuronal y es totalmente inocua, que existe un área específica en el cerebro humano dedicada a pensar sobre lo que los demás están pensando!!! Increíble pero cierto. Se llama “Unión temporoparietal derecha” y está situado por encima y detrás de nuestra oreja derecha. Solo se utiliza para esto, para nada mas!
Un área que va desarrollándose poco a poco en nuestra infancia, y adolescencia y que nos distingue a unos de otros demostrando porque unas personas tienen esa parte de su cerebro más desarrollada que otras. A los niños pequeños les cuesta mucho comprender que otras personas piensan de forma diferente a ellos. Y conforme van creciendo van aprendiendo y desarrollando la capacidad de interpretar y tomar decisiones sobre lo que piensan y hacen otras personas.
Esta región juega un papel fundamental en los procesos de distinción entre el yo y los demás.

Por otro lado, un estudio publicado en Cells, publicación especializada en las ciencias cognitivas, ha demostrado que emitimos juicios sobre las personas que no rodean simplemente por los rasgos de su cara.
Sinc Christopher Olivola, de la Universidad Carnegie Mellon (EE UU) y autor principal del estudio, afirma que “Lo más preocupante del estudio, es que se ha demostrado que estos atributos influyen en decisiones con implicaciones sociales importantes, tales como la forma en que seleccionamos a nuestros gobernantes y a las personas a las que confiamos nuestro dinero”.

Asusta, no? A mi bastante!!!

Somos energía

Somos energía

Vamos a empezar por el principio…

En el universo de Newton todo se  debía poder medir y ordenar. Según él la realidad estaba de acuerdo con la filosofía de Descartes que decía que el origen y principio de todo es la física, negando la relación entre el mundo material y el espiritual.
Pero pasados casi 200 años apareció Einstein y lo cambió todo con sus descubrimientos sobre la relatividad y la física cuántica.
EinsteinDescubrió que el espacio/tiempo es uno y forma un todo de cuatro dimensiones. Que todo es luz y lo que vemos son las sombras. Que todo se mueve con respecto a todo, menos la luz. No se puede ir más rápido que la luz.
Además nos enseño que la materia en realidad no existe. Con su famosa fórmula, E=mc2, demostró que la energía y la materia, están tan estrechamente ligadas… ¡que son lo mismo!
Lo mismo que afirmo el físico Max Planck en su discurso de aceptación del premio Nobel por su estudio sobre el átomo: «Como persona que ha dedicado toda su vida a la ciencia más perspicaz, el estudio de la materia, todo lo que puedo decirles sobre el resultado de mis investigaciones sobre los átomos es lo siguiente: “¡La materia no existe!“. Toda materia se origina y existe sólo en virtud de una fuerza que hace vibrar las partículas de un átomo y las mantiene unidas…».

 
Creemos que el cuerpo es materia, igual que al golpear un tronco suena “toc, toc” y claro pensamos que es sólido. Pero es Mentira. El cuerpo está formado por moléculas, por átomos, y seguro que en esto estamos todos de acuerdo, pero… estamos de acuerdo en que el 99% de nuestros átomos son VACÍO?
Lo que separa un átomo de otro no es “materia”, sino que es Energía. Energía Electromagnética que impide que nuestros átomos se acerquen más.
Nuestros electrones, protones y neutrones que forman los átomos no son “materia”, sino una condensación de energía. Eso es lo que nos enseño Einstein, tomas mucha Energía, la comprimes, y tienes un Electrón, un Neutrón o un Protón. Juntas unos cuantos y formas un átomo. Juntas muchos átomos y tenemos… una persona!!!! Así que, en realidad, el cuerpo no es “Materia”, sino una enorme cantidad de energía.

 
Con la física cuántica vemos que los átomos a veces son ondas y otras partículas que responden a la mente de la persona que las observa, lo que significa que nuestra mente influye en el comportamiento de la energía o materia como mejor os venga.
Lo cual nos lleva a la conclusión de que el mundo de la materia y de la mente están relacionados, que nosotros influimos en la materia. Y atención! Si nosotros estamos compuestos de ese mismo mundo….somos ese mundo y podemos influir en el.
Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos influyen en nuestro cuerpo y en el mundo que nos rodea. Según lo que pensemos y sintamos así será nuestra realidad, solo tenemos que plantearnos como queremos que sea: estresante, llena de ansiedad, de miedo, de experiencias negativas y emociones alteradas, o, en paz, equilibrada, siendo capaces de sacar el máximo rendimiento de nuestra mente para que nuestra realidad sea lo más satisfactoria posible?

Todo lo que nos rodea se compone de campos energéticos. La energía vibra a diferentes niveles, y según el nivel vibratorio, la energía adopta diferentes formas. El agua por ejemplo vibra a un nivel determinado, pero si la enfriamos, sus moléculas comienzan a vibrar más despacio hasta que llega a congelarse.

 

A las personas nos pasa algo parecido. Nuestro cuerpo vibra a una frecuencia. Cuando nos encontramos felices y contentos, la energía fluye con normalidad. Cuando queremos ser nosotros mismos y que algo salga bien nos decimos: “déjate fluir”. ¿Pero qué pasa cuando atravesamos por una situación de estrés o miedo? Solemos tener la sensación de que se nos forma una bola en el estomago que no es más que la energía bloqueada.

Somos como grandes antenas electromagnéticas,

que según nuestra vibración iremos atrayendo unas posibilidades u otras.

¿Cómo nos afecta eso de ser energía?

Somos energia Lo primero que debemos tener en cuenta es que podemos tener distintos niveles de energía. Algunas veces funcionaremos con una energía más expansiva (hacia afuera) y otras más implosiva (hacia adentro), otras nos sentiremos con una energía más baja, como cuando nos sentimos tristes o deprimidos; otras más alta como cuando estamos alegres. Los niveles de energía influyen en la manera de ver la vida, en el modo que tenemos de relacionarnos y en la manera en la que ocupamos nuestro tiempo.

También que nuestra energía es limitada por ello hay que mirar bien donde la invertimos y como la usamos. Debemos tener en cuenta que hay energías que nos agotan más que otras. Mientras que la rabia nos gasta mucha energía, el amor, el cariño y la ternura nos la renuevan. Quizás sea lo único que cuanto más se da más se tiene.

Irradiamos energía y atraemos un tipo de energía. No podemos evitar irradiar una energía determinada al exterior, un campo energético que llega a los demás y frente al que no pueden pasar desapercibidos. Lo mejor de todo es que la mayor parte de las personas y experiencias que se acerquen a nuestra vida vienen determinadas por el campo de energía que irradiamos, como si fuéramos imanes!

Visto lo visto, somos nosotros los que podemos decidir el nivel de energía que queremos tener. Escuchemos a nuestro cuerpo, nuestras emociones, a nuestros pensamientos para entender los que nos está pasando, lo que nos hace sentir bien o sentir mal y poder modificarlo. Expresa tus emociones, vívelas, no las reprimas.

Seamos también conscientes de cómo estamos invirtiendo nuestra energía: cuidado con esas personas que roban y absorben tu energía, se tu mismo el que decidas a quien das tu tiempo. Tengamos en cuenta que las personas que se nos acercan, que las experiencias que vivimos, somos nosotros las que las estamos haciendo posibles, porque es nuestra vibración energética la que las atrae. Cambia tu energía si quieres nuevas experiencias.

Cuentos sobre la tristeza

Cuentos sobre la tristeza

El roble triste

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

– “Lo que te falta es concentración”, le decía el manzano. “Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?”

– “No lo escuches”, exigía el rosal, “es más sencillo tener rosas y ¿ves qué bellas son?”

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

– “No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas… sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior.” Y, dicho esto, el búho desapareció.

– “¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…?”, se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió…

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

– “Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión: cúmplela.”

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Como aliviar nuestra tristeza

Como aliviar nuestra tristeza

Para salir de la tristeza también podemos usar nuestra inteligencia emocional y así cambiar el enfoque y la forma de vivir.

Acordaros de…“Cambia la forma de ver las cosas y las cosas cambiaran”.

Fijaros que una de las causas emocionales de la tristeza es no estar conectado con uno mismo por lo cual tampoco puedes conectarte con los demás. Comenzamos a sentirnos cansados, a tratarnos mal a dejar de cuidarnos, se terminan las conversaciones internas, nos comportamos como robots, y empezamos a castigarnos por lo que hacemos y lo que no hacemos, a exigirnos demasiado.
Cuando nuestro diálogo es muy crítico o severo hacia nosotros mismos, o incluso nulo, cuando somos indiferentes a lo que sentimos, nos obligamos a hacer cosas, a vivir lo que no queremos, etc., entonces es muy probable que nos sintamos tristes, que nos sintamos vacios y todo se debe a que estamos completamente desconectados de nuestra esencia.

Solemos cargar con la culpa de esta situación a la vida, que es una vida vacía, gris o a la gente que es mala con nosotros, que es egoísta, a las circunstancias que nos han tocado vivir…como si no hubiéramos sido nosotros los que las hubiéramos elegido….

Y la verdad es que todo eso…es el reflejo de cómo nos estamos tratando a nosotros mismos.

Porque como es adentro es afuera…así de sencillo!!

Si son desagradables con nosotros….es que no somos agradables con nosotros mismos.
Si son fríos y distantes…es porque somos fríos y distantes con nosotros.
Si los días son grises y apagados… es que así te sientes contigo mismo.
Si son superficiales… es que somos superficiales con nosotros, no estamos en lo esencial.
Si sientes que los demás te “usan”… ¿quién se estará usando entonces?

Somos conscientes de nuestra inteligencia, o de los talentos que tenemos, reconocemos que hemos conseguido buenos resultados en el trabajo o que hemos tenido éxito en la vida…entonces, por qué nos sentimos tristes? Si el exterior esta tan bien…porque tenemos por dentro esa sensación?
Pues una de las causas puede ser que precisamente estemos volcando toda nuestra energía en esa imagen maravillosa de nosotros mismos, que es fiel a lo que los demás esperan de nosotros, que cumple con los cánones que la sociedad ha definido como “persona feliz”, como “persona de éxito”…pero con eso solo estamos consiguiendo alejarnos cada vez mas de nuestro centro, de nuestra esencia, de lo que realmente somos. Tenemos miedo a no poder ser todo eso que los demás esperan que seamos. Y entonces vivimos en función de la aceptación ajena, abandonando lo que verdaderamente queremos.

¿Qué podemos hacer entonces? Pues podemos empezar por intentar conocernos, por comenzar un pequeño dialogo con nuestro interior, con ese niño que llevamos ahí escondido y que nos vaya contando que le gusta, que es lo que quiere, que es lo que más desea…
Esa es la manera de estar un poquito a solos con nuestro interior para poder percatarnos de si en verdad somos nosotros los que estamos actuando ah fuera, o es un personaje que hemos ido creando a partir de lo que las personas que han aparecido en nuestra vida han querido.

Muy, pero que muy, importante es que esas conversaciones sean positivas, es decir, nada de criticarte, nada de exigencias, de reproches…háblate con dulzura, como si le hablaras a alguien al que quisieras muchísimo (que fíjate bien que tu debías ser esa persona a la que mas quisieras, pero…por si las moscas…) y acéptate tal cual, hasta con esos momentos en los que no tienes ni la más remota idea de por dónde tirar, de cómo seguir con tu vida, en los que piensas que todo lo haces mal. Justo en esos momentos es cuando más te debes amar y cuando debes tratarte con el mayor cariño posible.
Y si te da un poco de miedo saber quién eres, o enfrentarte a esa situación que se te está presentando delante…ves poquito a poco, no dejes que tu imaginación se desborde con mil y una posibilidades nefastas de lo que pasa o puede pasar. Busca el lado más positivo que puedas encontrar, observa a ver qué posibilidades tienes que no sean tan tremendistas…seguro que las hay!!!
Hazte preguntas positivas, con esperanza, con ganas de vivir

– Recursos para aliviar la tristeza-

  • Para poder gestionar bien esta emoción, primero debemos reconocerla, ser la tristezaconscientes de ella, del cansancio y de la apatía que la acompaña. Aceptarla no es signo de debilidad, debemos permitirnos estar tristes porque tiene su función positiva, diga la sociedad lo que diga!
  • Si se puede encontrar una solución para que desaparezca…adelante! Por ejemplo si estás triste por una discusión con alguien puedes hablar con la persona para resolver el malentendido.
  • Pero si viene de una situación que no tiene solución, por ejemplo la muerte de un ser querido, es mejor sentirla y buscar consuelo en aquellas personas que te rodean y que te pueden escuchar y comprender. Cuando una persona a la que queríamos mucho se va de este plano, es como si nos quedará de golpe un vacio que no sabemos qué hacer con él. Antiguamente, y aun hay personas que lo hacen, se callaba uno, se dejaba de hablar de ese ser querido para que el dolor no nos hiciera sufrir. Pero gestionar bien la emoción es todo lo contrario. Porque las emociones hay que sentirlas, para eso aparecen!!! Es bueno hablar de esa persona, contarnos anécdotas que hayamos vivido juntos, recuerdos, expresar lo que estamos sintiendo en ese instante, nuestro vacio, nuestro dolor…. Y a continuación hay que seguir, vivir nuestro día a día buscando actividades agradables que nos ayuden a salir de esa sensación.
  • Practicar ejercicios de relajación cuando tu mente se quede anclada en la tristeza también te ayudara puesto que te permitirá redirigir tu atención evitando así “darle vueltas a la cabeza”.
  • Uno de los recursos más eficaces de los que dispone nuestro organismo para aliviar la tristeza es el llanto. No es malo ni mucho menos!!! Llorar libera emociones, llorar consigue que esos sentimientos no queden atrapados en alguna parte de nuestro cuerpo y luego nos produzcan enfermedades.
  • Otro es la ira. La tristeza disimula con frecuencia una gran indignación y un gran enfado. A muchas personas que les cuesta la emoción del enfado se van con frecuencia a la tristeza, y cuando se permiten enfadarse la tristeza se va trasformando.

Recordar una cosa: Reprimir la tristeza agrava el sentimiento de dolor. Puedes esforzarte en reprimir la tristeza, pero lo que consigues es mantenerla durante más tiempo y más intensamente. Puedes esforzarte por provocar la alegría, pero lo que consigues es que esta tarde más en aparecer. Puedes esforzarte por entender cómo has llegado a estar tan triste, pero lo que consigues es estar más triste todavía. Puedes esforzarte por encontrar un modo de salir de ese estado de ánimo, pero lo que consigues es desenterrar penas del pasado que te hacen sentir tristeza, pero también culpa y vergüenza, proyectar preocupaciones con relación al futuro que te generan ansiedad y enfadarte contigo mismo por no ser capaz de sobreponerte.

Recuerda que la tristeza es una emoción necesaria que nos permite reorganizar nuestra vida y superar los eventos traumáticos, por tanto, sentirla forma parte de un proceso natural.

Remedios Naturales

Los ácidos grasos Omega 3, además de mejorar la sinapsis neuronal, combaten la tristeza…
Como se ha mencionado, una de las posibles causas de la tristeza es la ausencia de melatonina, por lo que una mayor exposición a la luz solar sería muy beneficioso.
La serotonina es otra es una sustancia, que actúa sobre todo como neurotransmisor, ejerciendo una gran influencia sobre el sistema psiconervioso, por lo que frecuentemente se la denomina “hormona del humor”. La serotonina se condiciona a la luz que recibe del organismo, lo que conlleva un aumento progresivo del bienestar y la felicidad con mayor estimulo sexual.
nuecesLos ácidos grasos Omega 3, que se encuentran principalmente en las nueces y el pescado, pueden ayudar a combatir la tristeza y los bajones anímicos y físicos, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard, los cuales descubrieron que las personas propensas a la depresión que aumentan la ingesta de este nutriente tienen unas expectativas vitales más optimistas y menos altibajos emocionales. Según el doctor Andrew Stoll, autor del estudio, los Omega 3 previenen los descensos de las hormonas que elevan el ánimo, como la dopamina.

Causas de  la tristeza

Causas de la tristeza

Existen muchos factores que nos pueden provocar tristeza. Vamos a ver algunos de ellos.

  • Los cambios hormonales pueden traernos la tristeza. Por ejemplo cuando sube el nivel de estrógenos en la mujer antes de la menstruación, o en el embarazo.
  • Un mal funcionamiento en el sistema biológico o psicológico del cerebro, hace que se activen las sustancias químicas responsables de tristeza en ausencia de eventos negativos, provocando que hechos, que una persona normalmente no considera negativos, lo parezcan. Esto sucede cuando nuestro pensamiento se ve afectado por factores como el estrés, el alcohol o las drogas, o bien cuando estamos enfrentándonos a situaciones relacionadas con el amor, o cualquier otra emoción.
  • Psicológicamente sufrir pérdidas como la muerte de un ser querido, quedarse sin empleo, sin salud, sin dinero, sin el nivel social que se tenía, o incluso sin fe…suelen provocar que aparezca la tristeza. Incluso la pérdida de esperanza en el futuro que puede ser nuestro futuro o el de un ser querido.
  • Otro tipo de tristeza es esa que nos entra cuando sabemos que algo no es posible, cuando sentimos que eso que tanto deseábamos no somos capaces de lograrlo. Incluso los recuerdos de tiempos que no volverán, que crean una tristeza muy melancólica, como nostalgia. Cuando echamos en falta a la familia o los amigos, también nos provoca tristeza, añoranza, soledad.
  • La tristeza también puede venir de esa sensación de insatisfacción, de que aunque tenemos muchísimas cosas materiales….parece que no son suficientes.
  • Causas ajenas a nosotros  también pueden conseguir que nos sintamos tristes. Ver a personas o animales que sufren sea donde sea, incluso a través de la tv nos lleva a experimentar impotencia, angustia, y al identificarnos con ellos, nos entra la tristeza. Incluso el simple hecho de ver a alguien triste, hace que los gestos de nuestra cara, nuestra expresión se modifique y nuestra cara se entristezca de manera automática.
  • Hay personas que la llegada de los fríos, del otoño les provoca tristeza. Algunas de ellas sufren una dolencia denominada desorden afectivo estacional, cuyos síntomas comienzan al final del otoño. Los síntomas más comunes son: falta de energía, sin ganas de moverse, mas apetito, aumento de peso (debido a unas ganas desmedidas por comer hidratos de carbono), apatía sexual, el estado de ánimo sube y baja sin motivo aparente, etc. No se sabe exactamente cuál es la causa, pero es posible que se deba a la reducción de luz natural y la bajada de temperaturas.
    En el invierno, oscuro la mayor parte del día, el cuerpo produce en mayor cantidad una hormona llamada melatonina, que es la causa del adormecimiento. Los centros de control del cerebro, que determinan los cambios de humor y el ritmo diario del organismo, están gobernados en parte por la luz que entra por los ojos. Los niveles del neurotransmisor dopamina aumentan cuando la luz golpea el fondo del ojo.
    La dopamina mejora la concentración y el estado de alerta, de modo que en los meses oscuros, cuando los niveles de dopamina bajan, se producen el letargo y la falta de energía propios del desorden afectivo estacional.
    El Desorden Afectivo Estacional afecta a más o menos medio millón de personas cada año en el Reino Unido solamente, entre los meses de septiembre y abril, aunque los meses de sufrimiento más intenso suelen ser diciembre, enero y febrero.
  • A veces, los sentimientos de tristeza surgen de la nada, sin ninguna explicación real o acontecimiento negativo anterior. Estos sentimientos pueden desaparecer después de un par de días, pero a veces pueden permanecer mucho tiempo. En estos casos, puede suceder que un triste recuerdo “despierte” y no nos demos cuenta de ello, pero nuestro cerebro cambie automáticamente el nivel de sustancias químicas responsables de la regulación de las emociones, dando lugar a la aparición de sentimientos de tristeza
  •  Hay personas que sienten la tristeza como una parte de su identidad personal, como en el caso de aquellos que se criaron con una persona que siempre estaba triste. Son tristezas familiares, que nos hacen sufrir porque no las entendemos, porque no supimos nunca cual era la causa. Tristezas podríamos llamar…hereditarias.

Imágenes-de-mujeres-llorando-por-amor-4Y aunque como he dicho anteriormente la tristeza en ciertas ocasiones es necesaria y positiva, cuando la dejamos estar más del tiempo necesario puede convertirse en un grave problema. Pero lo mismo puede suceder si nos empeñamos en sacarla fuera antes de tiempo o en no permitirnos sentirla. Es cuando nos ponemos ese disfraz de superman, disfrazándonos de personas fuertes de “yo puedo con todo” “yo para adelante”.

Y hay que tener mucho cuidado con esto porque después suele pasar una elevada factura!!Algunas personas llegan a instaurar la tristeza en su vida de tal manera que se convierte en una forma de vivir, en una actitud frente a la vida… y en este punto merecería la pena revisarlo Para cambiar de enfoque.

Se ha observado que la tristeza, cada vez va teniendo mas protagonismo en nuestra sociedad.

Un estudio realizado en La Laguna (España) muestra que los adolescentes y los adultos sienten la tristeza con mas frecuencia que los niños, siendo los adolescentes los que lo sufren con mayor intensidad. Para los adultos, la tristeza suele estar acompañada con problemas familiares, mientras que en los adolescentes se debe a conflictos con los padres o con los amigos. En los niños, así como en los adolescentes, se asocia mucho con la muerte. Y últimamente se está manifestando a raíz de los acosos escolares, de las marginaciones que sufren en el colegio por parte de sus compañeros de clase.

En Bangladesh se realizo un estudio para ver porque las ayudas al desarrollo, las ayudas económicas, no conseguían hacer desaparecer la tristeza de ciertas regiones. En ese estudio se descubrió que la gente se siente feliz cuando sus relaciones personales son abundantes y satisfactorias, cuando se dedica a su familia, y cuando se siente respetado en su propia comunidad. Ahí está el quid de la cuestión.

La tristeza es uno de las grandes paradojas de nuestro tiempo y, desde luego, uno de los negocios más lucrativos. En 1990, sólo en Estados Unidos, la depresión supuso un coste en torno a los 43 billones de dólares, entre directos, por los costes médicos del tratamiento, e indirectos, por el descenso en la productividad y absentismo… Poco a poco se va adueñando de más y más personas…tal vez porque no somos conscientes de que todoooo está en nuestro interior.

Más de un 20% de las personas sienten una tristeza que no saben explicar. Se despiertan sin ganas, sin fuerzas, con un pellizco en el corazón que no saben de dónde viene….

www.haeaty.comtristezaLas redes sociales han ayudado a muchas personas que antes vivían aisladas, porque en verdad es mejor poder hablar de los sentimientos, expresar lo que uno tiene dentro, que guardarlo. Mucho mejor eso que tomar medicamentos!!!!Pero cuando la tristeza es profunda y está muy anclada en nosotros…es más complicado

Debemos aprender algo muy importante: la tristeza no aparece a causa de que nadie nos quiera, sino porque nosotros no nos queremos. Hay personas que creen que los demás no comprenden lo que les pasa, que no entienden nada de lo que quieren decir, piensan que en el fondo los demás los odian o los desprecian. Pero el origen de la tristeza no es el odio de los demás, sino el desprecio que sienten por ellos mismos, el poco amor que se tienen, eso es lo que en realidad pasa. Y ya sabemos que muchísimas veces, por no decir todas, ahí aparece nuestro niño interior, que en sus primeros años de vida no encontró o no recibió el amor y el afecto que necesitaba.

Amémonos un poquito más…ahí están casi todas las soluciones.