Cuentos sobre la tristeza

Cuentos sobre la tristeza

El roble triste

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

– “Lo que te falta es concentración”, le decía el manzano. “Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?”

– “No lo escuches”, exigía el rosal, “es más sencillo tener rosas y ¿ves qué bellas son?”

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

– “No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas… sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior.” Y, dicho esto, el búho desapareció.

– “¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…?”, se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió…

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

– “Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión: cúmplela.”

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Como aliviar nuestra tristeza

Como aliviar nuestra tristeza

Para salir de la tristeza también podemos usar nuestra inteligencia emocional y así cambiar el enfoque y la forma de vivir.

Acordaros de…“Cambia la forma de ver las cosas y las cosas cambiaran”.

Fijaros que una de las causas emocionales de la tristeza es no estar conectado con uno mismo por lo cual tampoco puedes conectarte con los demás. Comenzamos a sentirnos cansados, a tratarnos mal a dejar de cuidarnos, se terminan las conversaciones internas, nos comportamos como robots, y empezamos a castigarnos por lo que hacemos y lo que no hacemos, a exigirnos demasiado.
Cuando nuestro diálogo es muy crítico o severo hacia nosotros mismos, o incluso nulo, cuando somos indiferentes a lo que sentimos, nos obligamos a hacer cosas, a vivir lo que no queremos, etc., entonces es muy probable que nos sintamos tristes, que nos sintamos vacios y todo se debe a que estamos completamente desconectados de nuestra esencia.

Solemos cargar con la culpa de esta situación a la vida, que es una vida vacía, gris o a la gente que es mala con nosotros, que es egoísta, a las circunstancias que nos han tocado vivir…como si no hubiéramos sido nosotros los que las hubiéramos elegido….

Y la verdad es que todo eso…es el reflejo de cómo nos estamos tratando a nosotros mismos.

Porque como es adentro es afuera…así de sencillo!!

Si son desagradables con nosotros….es que no somos agradables con nosotros mismos.
Si son fríos y distantes…es porque somos fríos y distantes con nosotros.
Si los días son grises y apagados… es que así te sientes contigo mismo.
Si son superficiales… es que somos superficiales con nosotros, no estamos en lo esencial.
Si sientes que los demás te “usan”… ¿quién se estará usando entonces?

Somos conscientes de nuestra inteligencia, o de los talentos que tenemos, reconocemos que hemos conseguido buenos resultados en el trabajo o que hemos tenido éxito en la vida…entonces, por qué nos sentimos tristes? Si el exterior esta tan bien…porque tenemos por dentro esa sensación?
Pues una de las causas puede ser que precisamente estemos volcando toda nuestra energía en esa imagen maravillosa de nosotros mismos, que es fiel a lo que los demás esperan de nosotros, que cumple con los cánones que la sociedad ha definido como “persona feliz”, como “persona de éxito”…pero con eso solo estamos consiguiendo alejarnos cada vez mas de nuestro centro, de nuestra esencia, de lo que realmente somos. Tenemos miedo a no poder ser todo eso que los demás esperan que seamos. Y entonces vivimos en función de la aceptación ajena, abandonando lo que verdaderamente queremos.

¿Qué podemos hacer entonces? Pues podemos empezar por intentar conocernos, por comenzar un pequeño dialogo con nuestro interior, con ese niño que llevamos ahí escondido y que nos vaya contando que le gusta, que es lo que quiere, que es lo que más desea…
Esa es la manera de estar un poquito a solos con nuestro interior para poder percatarnos de si en verdad somos nosotros los que estamos actuando ah fuera, o es un personaje que hemos ido creando a partir de lo que las personas que han aparecido en nuestra vida han querido.

Muy, pero que muy, importante es que esas conversaciones sean positivas, es decir, nada de criticarte, nada de exigencias, de reproches…háblate con dulzura, como si le hablaras a alguien al que quisieras muchísimo (que fíjate bien que tu debías ser esa persona a la que mas quisieras, pero…por si las moscas…) y acéptate tal cual, hasta con esos momentos en los que no tienes ni la más remota idea de por dónde tirar, de cómo seguir con tu vida, en los que piensas que todo lo haces mal. Justo en esos momentos es cuando más te debes amar y cuando debes tratarte con el mayor cariño posible.
Y si te da un poco de miedo saber quién eres, o enfrentarte a esa situación que se te está presentando delante…ves poquito a poco, no dejes que tu imaginación se desborde con mil y una posibilidades nefastas de lo que pasa o puede pasar. Busca el lado más positivo que puedas encontrar, observa a ver qué posibilidades tienes que no sean tan tremendistas…seguro que las hay!!!
Hazte preguntas positivas, con esperanza, con ganas de vivir

– Recursos para aliviar la tristeza-

  • Para poder gestionar bien esta emoción, primero debemos reconocerla, ser la tristezaconscientes de ella, del cansancio y de la apatía que la acompaña. Aceptarla no es signo de debilidad, debemos permitirnos estar tristes porque tiene su función positiva, diga la sociedad lo que diga!
  • Si se puede encontrar una solución para que desaparezca…adelante! Por ejemplo si estás triste por una discusión con alguien puedes hablar con la persona para resolver el malentendido.
  • Pero si viene de una situación que no tiene solución, por ejemplo la muerte de un ser querido, es mejor sentirla y buscar consuelo en aquellas personas que te rodean y que te pueden escuchar y comprender. Cuando una persona a la que queríamos mucho se va de este plano, es como si nos quedará de golpe un vacio que no sabemos qué hacer con él. Antiguamente, y aun hay personas que lo hacen, se callaba uno, se dejaba de hablar de ese ser querido para que el dolor no nos hiciera sufrir. Pero gestionar bien la emoción es todo lo contrario. Porque las emociones hay que sentirlas, para eso aparecen!!! Es bueno hablar de esa persona, contarnos anécdotas que hayamos vivido juntos, recuerdos, expresar lo que estamos sintiendo en ese instante, nuestro vacio, nuestro dolor…. Y a continuación hay que seguir, vivir nuestro día a día buscando actividades agradables que nos ayuden a salir de esa sensación.
  • Practicar ejercicios de relajación cuando tu mente se quede anclada en la tristeza también te ayudara puesto que te permitirá redirigir tu atención evitando así “darle vueltas a la cabeza”.
  • Uno de los recursos más eficaces de los que dispone nuestro organismo para aliviar la tristeza es el llanto. No es malo ni mucho menos!!! Llorar libera emociones, llorar consigue que esos sentimientos no queden atrapados en alguna parte de nuestro cuerpo y luego nos produzcan enfermedades.
  • Otro es la ira. La tristeza disimula con frecuencia una gran indignación y un gran enfado. A muchas personas que les cuesta la emoción del enfado se van con frecuencia a la tristeza, y cuando se permiten enfadarse la tristeza se va trasformando.

Recordar una cosa: Reprimir la tristeza agrava el sentimiento de dolor. Puedes esforzarte en reprimir la tristeza, pero lo que consigues es mantenerla durante más tiempo y más intensamente. Puedes esforzarte por provocar la alegría, pero lo que consigues es que esta tarde más en aparecer. Puedes esforzarte por entender cómo has llegado a estar tan triste, pero lo que consigues es estar más triste todavía. Puedes esforzarte por encontrar un modo de salir de ese estado de ánimo, pero lo que consigues es desenterrar penas del pasado que te hacen sentir tristeza, pero también culpa y vergüenza, proyectar preocupaciones con relación al futuro que te generan ansiedad y enfadarte contigo mismo por no ser capaz de sobreponerte.

Recuerda que la tristeza es una emoción necesaria que nos permite reorganizar nuestra vida y superar los eventos traumáticos, por tanto, sentirla forma parte de un proceso natural.

Remedios Naturales

Los ácidos grasos Omega 3, además de mejorar la sinapsis neuronal, combaten la tristeza…
Como se ha mencionado, una de las posibles causas de la tristeza es la ausencia de melatonina, por lo que una mayor exposición a la luz solar sería muy beneficioso.
La serotonina es otra es una sustancia, que actúa sobre todo como neurotransmisor, ejerciendo una gran influencia sobre el sistema psiconervioso, por lo que frecuentemente se la denomina “hormona del humor”. La serotonina se condiciona a la luz que recibe del organismo, lo que conlleva un aumento progresivo del bienestar y la felicidad con mayor estimulo sexual.
nuecesLos ácidos grasos Omega 3, que se encuentran principalmente en las nueces y el pescado, pueden ayudar a combatir la tristeza y los bajones anímicos y físicos, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard, los cuales descubrieron que las personas propensas a la depresión que aumentan la ingesta de este nutriente tienen unas expectativas vitales más optimistas y menos altibajos emocionales. Según el doctor Andrew Stoll, autor del estudio, los Omega 3 previenen los descensos de las hormonas que elevan el ánimo, como la dopamina.

Causas de  la tristeza

Causas de la tristeza

Existen muchos factores que nos pueden provocar tristeza. Vamos a ver algunos de ellos.

  • Los cambios hormonales pueden traernos la tristeza. Por ejemplo cuando sube el nivel de estrógenos en la mujer antes de la menstruación, o en el embarazo.
  • Un mal funcionamiento en el sistema biológico o psicológico del cerebro, hace que se activen las sustancias químicas responsables de tristeza en ausencia de eventos negativos, provocando que hechos, que una persona normalmente no considera negativos, lo parezcan. Esto sucede cuando nuestro pensamiento se ve afectado por factores como el estrés, el alcohol o las drogas, o bien cuando estamos enfrentándonos a situaciones relacionadas con el amor, o cualquier otra emoción.
  • Psicológicamente sufrir pérdidas como la muerte de un ser querido, quedarse sin empleo, sin salud, sin dinero, sin el nivel social que se tenía, o incluso sin fe…suelen provocar que aparezca la tristeza. Incluso la pérdida de esperanza en el futuro que puede ser nuestro futuro o el de un ser querido.
  • Otro tipo de tristeza es esa que nos entra cuando sabemos que algo no es posible, cuando sentimos que eso que tanto deseábamos no somos capaces de lograrlo. Incluso los recuerdos de tiempos que no volverán, que crean una tristeza muy melancólica, como nostalgia. Cuando echamos en falta a la familia o los amigos, también nos provoca tristeza, añoranza, soledad.
  • La tristeza también puede venir de esa sensación de insatisfacción, de que aunque tenemos muchísimas cosas materiales….parece que no son suficientes.
  • Causas ajenas a nosotros  también pueden conseguir que nos sintamos tristes. Ver a personas o animales que sufren sea donde sea, incluso a través de la tv nos lleva a experimentar impotencia, angustia, y al identificarnos con ellos, nos entra la tristeza. Incluso el simple hecho de ver a alguien triste, hace que los gestos de nuestra cara, nuestra expresión se modifique y nuestra cara se entristezca de manera automática.
  • Hay personas que la llegada de los fríos, del otoño les provoca tristeza. Algunas de ellas sufren una dolencia denominada desorden afectivo estacional, cuyos síntomas comienzan al final del otoño. Los síntomas más comunes son: falta de energía, sin ganas de moverse, mas apetito, aumento de peso (debido a unas ganas desmedidas por comer hidratos de carbono), apatía sexual, el estado de ánimo sube y baja sin motivo aparente, etc. No se sabe exactamente cuál es la causa, pero es posible que se deba a la reducción de luz natural y la bajada de temperaturas.
    En el invierno, oscuro la mayor parte del día, el cuerpo produce en mayor cantidad una hormona llamada melatonina, que es la causa del adormecimiento. Los centros de control del cerebro, que determinan los cambios de humor y el ritmo diario del organismo, están gobernados en parte por la luz que entra por los ojos. Los niveles del neurotransmisor dopamina aumentan cuando la luz golpea el fondo del ojo.
    La dopamina mejora la concentración y el estado de alerta, de modo que en los meses oscuros, cuando los niveles de dopamina bajan, se producen el letargo y la falta de energía propios del desorden afectivo estacional.
    El Desorden Afectivo Estacional afecta a más o menos medio millón de personas cada año en el Reino Unido solamente, entre los meses de septiembre y abril, aunque los meses de sufrimiento más intenso suelen ser diciembre, enero y febrero.
  • A veces, los sentimientos de tristeza surgen de la nada, sin ninguna explicación real o acontecimiento negativo anterior. Estos sentimientos pueden desaparecer después de un par de días, pero a veces pueden permanecer mucho tiempo. En estos casos, puede suceder que un triste recuerdo “despierte” y no nos demos cuenta de ello, pero nuestro cerebro cambie automáticamente el nivel de sustancias químicas responsables de la regulación de las emociones, dando lugar a la aparición de sentimientos de tristeza
  •  Hay personas que sienten la tristeza como una parte de su identidad personal, como en el caso de aquellos que se criaron con una persona que siempre estaba triste. Son tristezas familiares, que nos hacen sufrir porque no las entendemos, porque no supimos nunca cual era la causa. Tristezas podríamos llamar…hereditarias.

Imágenes-de-mujeres-llorando-por-amor-4Y aunque como he dicho anteriormente la tristeza en ciertas ocasiones es necesaria y positiva, cuando la dejamos estar más del tiempo necesario puede convertirse en un grave problema. Pero lo mismo puede suceder si nos empeñamos en sacarla fuera antes de tiempo o en no permitirnos sentirla. Es cuando nos ponemos ese disfraz de superman, disfrazándonos de personas fuertes de “yo puedo con todo” “yo para adelante”.

Y hay que tener mucho cuidado con esto porque después suele pasar una elevada factura!!Algunas personas llegan a instaurar la tristeza en su vida de tal manera que se convierte en una forma de vivir, en una actitud frente a la vida… y en este punto merecería la pena revisarlo Para cambiar de enfoque.

Se ha observado que la tristeza, cada vez va teniendo mas protagonismo en nuestra sociedad.

Un estudio realizado en La Laguna (España) muestra que los adolescentes y los adultos sienten la tristeza con mas frecuencia que los niños, siendo los adolescentes los que lo sufren con mayor intensidad. Para los adultos, la tristeza suele estar acompañada con problemas familiares, mientras que en los adolescentes se debe a conflictos con los padres o con los amigos. En los niños, así como en los adolescentes, se asocia mucho con la muerte. Y últimamente se está manifestando a raíz de los acosos escolares, de las marginaciones que sufren en el colegio por parte de sus compañeros de clase.

En Bangladesh se realizo un estudio para ver porque las ayudas al desarrollo, las ayudas económicas, no conseguían hacer desaparecer la tristeza de ciertas regiones. En ese estudio se descubrió que la gente se siente feliz cuando sus relaciones personales son abundantes y satisfactorias, cuando se dedica a su familia, y cuando se siente respetado en su propia comunidad. Ahí está el quid de la cuestión.

La tristeza es uno de las grandes paradojas de nuestro tiempo y, desde luego, uno de los negocios más lucrativos. En 1990, sólo en Estados Unidos, la depresión supuso un coste en torno a los 43 billones de dólares, entre directos, por los costes médicos del tratamiento, e indirectos, por el descenso en la productividad y absentismo… Poco a poco se va adueñando de más y más personas…tal vez porque no somos conscientes de que todoooo está en nuestro interior.

Más de un 20% de las personas sienten una tristeza que no saben explicar. Se despiertan sin ganas, sin fuerzas, con un pellizco en el corazón que no saben de dónde viene….

www.haeaty.comtristezaLas redes sociales han ayudado a muchas personas que antes vivían aisladas, porque en verdad es mejor poder hablar de los sentimientos, expresar lo que uno tiene dentro, que guardarlo. Mucho mejor eso que tomar medicamentos!!!!Pero cuando la tristeza es profunda y está muy anclada en nosotros…es más complicado

Debemos aprender algo muy importante: la tristeza no aparece a causa de que nadie nos quiera, sino porque nosotros no nos queremos. Hay personas que creen que los demás no comprenden lo que les pasa, que no entienden nada de lo que quieren decir, piensan que en el fondo los demás los odian o los desprecian. Pero el origen de la tristeza no es el odio de los demás, sino el desprecio que sienten por ellos mismos, el poco amor que se tienen, eso es lo que en realidad pasa. Y ya sabemos que muchísimas veces, por no decir todas, ahí aparece nuestro niño interior, que en sus primeros años de vida no encontró o no recibió el amor y el afecto que necesitaba.

Amémonos un poquito más…ahí están casi todas las soluciones.

 

Como se manifiesta la tristeza

Como se manifiesta la tristeza

La tristeza se expresa normalmente a través de gestos faciales en los que la cara toma una expresión más caída, falta de energía. El llanto es, también, uno de los elementos más característicos de la tristeza ya que surge como una reacción casi instantánea ante una situación de pérdida, dolor o insatisfacción.

Otros modos en los que una persona demuestra su tristeza son la desgana, la dejadez, esa falta de ganas de enfrentarnos a lo que nos provoca tristeza. Se nos va la gana de comer, comenzamos a preocuparnos por todo, empezamos a angustiarnos…

Cuando nos sentimos tristes es como si nos metiéramos dentro de nosotros, como en un cascarón, aislándonos del mundo exterior, para poco a poco ir modificando nuestros sentimientos y pensamientos conforme vayamos asimilando la situación que hemos vivido. Y también poder modificar si es necesario, nuestra forma de vivir o de actuar para adaptarnos a la nueva situación que comienza según hayamos tenido una pérdida o una desilusión o un fracaso.

O sea que aunque sintamos un cierto dolor por las circunstancias, la  tristeza es una emoción útil, porque nos proporciona el tiempo necesario para adaptarnos a una realidad que nos ha hecho daño.
Es una emoción que nos aleja de las personas que nos rodean aunque estén a nuestro lado.

Pero,  ¿qué pasa en nuestro cerebro cuando ocurren una serie de eventos que nosotros percibimos como negativos?

tfw-0273-esgNuestro cerebro reacciona cambiando los niveles de ciertos compuestos químicos que son los que provocan la experiencia emocional que llamamos tristeza. Después de hacer frente a estos hechos negativos, los elementos químicos regresan a sus niveles naturales, haciendo desaparecer este sentimiento. La mayoría de las emociones, como la felicidad, la preocupación, la ira, etc. se regulan de esta misma manera, mediante una combinación de la percepción psicológica y una reacción biológica. Sin embargo, como no todo el mundo ve las cosas de la misma manera, el mismo hecho puede provocar reacciones muy diferentes en cada persona. La reacción del cerebro (cambios en los niveles químicos) también puede ser diferente de persona a persona.
El médico Eduardo Calixto nos dice en relación a los cambios que pueden provocarnos la tristeza:

1. Afecta a nuestra mente. Cuando nos sentimos tristes el cerebro empieza a consumir más glucosa y oxígeno y esto nos agota. Por esta razón no se puede llorar mucho tiempo seguido, nos deja agotados, nos duele la cabeza, estamos como si nos hubieran dado una paliza.

2. Nos crea un deseo de comer dulce. Y esto se debe a que en la lengua disminuyen los receptores que perciben el sabor dulce, y al no captarlo en su totalidad, queremos comer más.

3. Desarrolla trastornos. Cuando la serotonina desciende es cuando aparecen emociones del tipo de la tristeza, y si este descenso se mantiene por largo tiempo pueden llegar las depresiones, las obsesiones compulsivas o los arranques violentos.

Como veis es una emoción que aunque necesaria, deja un gran impacto en nuestro cuerpo ¿Se puede evitar? De acuerdo con el experto Calixto no, pero este órgano es capaz de auto-regularse y así evitar daños a largo plazo.

Medicina China
La tristeza y el duelo afectan a los Pulmones y al Corazón.
“La tristeza hace que el Corazón encoja y comience a agitarse, lo cual hace que se vaya hacia los lóbulos pulmonares obstruyendo el recalentador superior y de esta manera la energía no fluye, no circula bien.
Es decir que a tristeza afecta al corazón y a causa de esto los pulmones sufren.
Los Pulmones gobiernan la energía y la tristeza y el duelo la agotan. Los efectos de esto son un pulso corto, que no fluye bien, una voz débil, cansancio, palidez, llanto, y una pequeña opresión en el pecho.

Pero una misma emoción puede también afectar a otros órganos y en este caso la tristeza causada por el enfado contenido lógicamente puede dañar también al hígado que es donde se acumula la rabia, la ira….
Cuando la tristeza lesiona el Hígado, lesiona el Alma Etérealo que produce confusión mental, depresión, falta de sensación de dirección de la vida e incapacidad para planificar la propia vida.

También puede afectar a los riñones, como ocurre en el caso de los duelos que no hemos expresado, que no hemos llorado. Como los fluidos no han podido salir al exterior (en forma de lágrimas), ese líquido se queda atascado en el riñón. Eso sucedería cuando el sentimiento de duelo persiste durante muchos años.
La tristeza también puede repercutir en el bazo ya que este se encarga del sostén, de la nutrición y de la primera crianza. Entonces cuando la tristeza aparece por falta de alimento espiritual o emocional, el bazo se resiente.

La emoción de la tristeza

La emoción de la tristeza

Cada una de las emociones que vivimos tiene una razón de ser, un propósito, y aunque no sea fácil de entender….es positivo.
Imaginaros que vamos conduciendo y se enciende de repente la luz de la gasolina, está claro que nos queda poco combustible así que vamos a una gasolinera a repostar. Gracias a la lucecita nos hemos dado cuenta de que en unos cuantos kilómetros se pararía el coche si no le echamos más gasolina. Pues las emociones son como las lucecitas del coche que nos avisan para que cambiemos nuestra forma de actuar y podamos adaptarnos a la realdad actual sea positiva o negativa.

Tenemos que aprender a sentirlas, a experimentarlas, a vivirlas,

pero en el momento adecuado, en el lugar correcto y por el tiempo necesario.

La tristeza es una de las emociones clasificada como negativa, aunque, como todas las emociones, también posea un gran potencial positivo. Es una emoción primaria básica que provoca un estado de ánimo bajo, una sensación de pesar que hace que nuestro cuerpo se mueva a ralentí, lentamente, y que la mente se llene de pensamientos oscuros. Es la emoción que nos ayuda a reparar las pérdidas.
En el cuerpo la situamos en el pecho o en el corazón y puede que a veces tengamos la sensación de que nos cuesta respirar. Se manifiesta a través del llanto y nos invita a escribir, a escuchar música suave, relajada…porque eso nos facilita el que nos desahoguemos.

La tristeza es una emoción que no solemos aceptar bien, no nos gusta que los que nos rodean sepan que nos sentimos tristes, es como si fuera algo malo. Nos cuesta reconocer que estamos tristes. Una palabra que puede definir la tristeza de forma muy clara es desconexión. Cuando estamos tristes, es como si estuviéramos desconectados. Pero es una emoción necesaria porque nos permite aprender de lo vivido.

tristezaEs necesario y humano, permitirnos sentir la tristeza, pero cuidado!!! Debe ser un estado transitorio y no permanente. Cuando nos sentimos tristes es importante “darnos cuenta” de cómo nos sentimos, sin buscar explicaciones. Debemos darnos permiso y tiempo para recuperarnos de aquello que nos ha provocado la tristeza, porque el dolor es algo natural cuando se produce una pérdida, una despedida, un cierre, un final. Si lo evitamos, tarde o temprano, nos pasará factura y tendremos que “parar” y mirar a la cara lo que en verdad hay.

Esta es la intención positiva de la tristeza: ayudarnos a mirar dentro de nosotros, a centrarnos en nuestro interior, para poder dejar a un lado todo lo que pasa en el exterior, y así conseguir poco a poco volver a la normalidad.

A veces la tristeza se debe a las circunstancias que estamos atravesando, y otras empieza a crecer y crecer a base de pensamientos negativos, que hacen que aumente esa emoción y disminuya nuestra autoestima.

Hay que diferenciarla de la depresión, porque la depresión viene más bien de un enfado que se ha ido acumulando, y la tristeza nos habla de no poder sentirnos llenos o realizados a pesar de lo que si tenemos y somos.

Hay que poner atención cuando nos sentimos tristes pues si permitimos que la tristeza se instale en nuestra forma de vida, nuestro cuerpo puede empezar a deteriorarse, además los órganos y sistemas pueden empezar a perder fuerza y vigor, nuestro sistema de defensas baja, y seguramente que empecemos a provocar que en nuestra vida las cosas fluyan como queremos.