Como evitar los juicios

Como evitar los juicios

¿Qué podemos hacer para evitar los juicios?

Con la ayuda de la Psicologa Barbara Markway voy a tratar de dar una serie de pautas para poder evitar los juicios hacia los demás.

1. Antes de actuar….párate y piensa
Porque no todo es lo que parece, porque no tenemos la información necesaria, porque las emociones iniciales nos pueden jugar malas pasadas y sobre todo porque seguro, seguro, seguro que no tenemos toda la información necesaria como para emitir un juicio sobre esa persona.

2.-Baja la guardia
En nuestro inconsciente residen una serie de creencias basadas en la supervivencia que no podemos evitar. Por ello ante algún posible peligro, bien sea un coche que nos va a atropellar, o una persona, que metafóricamente hablando, sentimos que nos va a “atropellar”, reaccionamos pasando a un estado de defensa, que puede ser de pelea o de quedarnos inmóviles. Es una reacción normal. La clave está en detenernos antes de actuar y reaccionar.

3. Recuerda que cada persona tiene su bagaje personal
La cultura, la familia, los amigos, la educación que recibimos, todos tenemos una historia diferente que contar. Así que recuerda que cada uno tiene sus gustos, sus valores y que lo que a ti no te gusta a otra persona le puede encantar y no por eso es mejor o peor, sino solo diferente.
El Dalai Lama dice: “La gente toma diferentes caminos en la búsqueda de la felicidad y la realización. Que no caminen por tu mismos camino no significa que se hayan perdido.”

4. Acuérdate del espejoculpa2
Efectivamente! No debemos olvidar que las personas que nos rodean están ahí para mostraros aspectos nuestros que debemos modificar y que cuando algo de ellas nos molesta, o lo vemos mal, es porque dentro de nosotros mismos hay una similitud que tampoco nos gusta mucho, pero que tal vez no queremos ver.
Brene Brown, profesora de investigación en la Universidad de Houston y una gran escritora nos dice: “Si me siento bien con mi estilo de crianza, entonces no me interesa juzgar la forma en que los demás crían. Si me siento bien con mi cuerpo, no ando por ahí burlándome del peso de la gente o de como se ven. Somos severos con los demás porque los usamos como un espejo de lo que percibimos como deficiente en nosotros mismos.”

5. Quiérete más y acéptate
En muchas ocasiones emitimos juicios y mas juicios sobre los demás porque no queremos vernos a nosotros mismos
Cuando somos capaces de entendernos mejor y aceptar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos, no solamente desarrollamos una mayor compasión hacia nosotros mismos sino también en general hacia los demás.

6. –Sé tolerante
Permite que los demás piensen o actúen a su manera y no a la tuya. Decía Hellen Keller que “La tolerancia es el mayor don de la mente; requiere el mismo esfuerzo del cerebro que se requiere para equilibrarse en una bicicleta”
Mostrar una actitud positiva hacia los demás facilita mucho la comunicación.

7.- Mantén la mente abierta
Escucha, observa, aprende…..De los comportamientos de los demás se pueden sacar muchas enseñanzas que pueden ayudarnos a ver otros puntos de vista, otros enfoques de un mismo tema y eso nos ayuda a evolucionar y a aprender.
“Aprender es la única cosa de lo que la mente nunca se cansa, nunca tiene miedo y nunca se arrepiente” dijo Leonardo DaVinci

8.-Nadie tiene la verdad absoluta
La verdad absoluta no existe. Todos tenemos nuestra parte de verdad. Las cosas suceden por muchas causas y muchas veces no sabes ni la mitad de la historia. Una persona puede que se muestre retraída, seca, perola causa puede que no sea que es una antipática o una prepotente sino que simplemente sea tímida o que le hayan hecho daño alguna vez y ahora se sienta más cortada al relacionarse con los demás.

¿Qué es juzgar?

¿Qué es juzgar?

“Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los demás”
-Antoine de Saint Exupéry-

Juzgar, del latín iudicare definido por el diccionario como primeramente “dicho de un juez o un tribunal. Determinar si un hecho es contrario a la ley”, pero también “formar opinión sobre algo o alguien”.

Hoy quiero hablaros de esos juicios que realizamos casi, casi continuamente y que tanto daño pueden causar.

Leo Babauta en su artículo “Dejar de juzgar a las personas” nos dice que juzgar a los demás es un proceso innato en el ser humano que desarrollamos desde pequeños y que es complicado dejar de hacerlo.
Por ello nos aconseja estar alertas en el momento en que lo hagamos para que tomemos consciencia de que no es beneficioso para nadie.Los juicios
Y no es que el juicio en si sea dañino, no. El hecho de estar juzgando es lo perjudicial.
Cuando juzgamos, cuando colocamos esos cartelitos que tanto parecen gustarnos a todos “tonto” “Mentiroso” “vago”, no nos damos cuenta del daño que estamos causando.
Porque al juzgar no tenemos en cuenta una serie de factores personales imprescindibles para entender el acto o a la persona en sí:

  • Ignoramos aquello por lo que está pasando esa persona.
  • Generalmente no conocemos cual es la situación.
  • No somos conscientes de las expectativas irreales que nos hemos creado en relación a esas personas.
  • Estamos centrados exclusivamente en nosotros mismos.
  • No miramos más allá, sino que nos cerramos a otros puntos de vista a otros ángulos.

 

Como dijo Alan Greenspan: “se que crees que entiendes lo que pensabas que dije, pero no estoy seguro de que te hayas dado cuenta de que lo que escuchaste no es lo que yo quería decir”

Rebecca Saxe, profesora de neurociencia cognitiva del Instituto de Tecnología de Massachussets, conocida por su investigación sobre las bases neuronales de la cognición social, ha descubierto, gracias a la resonancia magnética funcional, que utiliza el flujo sanguíneo como un índice de la actividad neuronal y es totalmente inocua, que existe un área específica en el cerebro humano dedicada a pensar sobre lo que los demás están pensando!!! Increíble pero cierto. Se llama “Unión temporoparietal derecha” y está situado por encima y detrás de nuestra oreja derecha. Solo se utiliza para esto, para nada mas!
Un área que va desarrollándose poco a poco en nuestra infancia, y adolescencia y que nos distingue a unos de otros demostrando porque unas personas tienen esa parte de su cerebro más desarrollada que otras. A los niños pequeños les cuesta mucho comprender que otras personas piensan de forma diferente a ellos. Y conforme van creciendo van aprendiendo y desarrollando la capacidad de interpretar y tomar decisiones sobre lo que piensan y hacen otras personas.
Esta región juega un papel fundamental en los procesos de distinción entre el yo y los demás.

Por otro lado, un estudio publicado en Cells, publicación especializada en las ciencias cognitivas, ha demostrado que emitimos juicios sobre las personas que no rodean simplemente por los rasgos de su cara.
Sinc Christopher Olivola, de la Universidad Carnegie Mellon (EE UU) y autor principal del estudio, afirma que “Lo más preocupante del estudio, es que se ha demostrado que estos atributos influyen en decisiones con implicaciones sociales importantes, tales como la forma en que seleccionamos a nuestros gobernantes y a las personas a las que confiamos nuestro dinero”.

Asusta, no? A mi bastante!!!